El fútbol fue una de las mayores pasiones de Bob Marley. Siempre le encantó la pelota: “El fútbol es todo un talento en sí mismo. Todo un mundo. Un universo entero. Me gusta porque necesitás destreza para practicarlo. ¡Libertad! El fútbol es libertad”. Sin embargo, el fútbol le pasó factura. En 1975, mientras jugaba en Trench Town (Jamaica), un rival con unos botines bien altos pisó a Marley en el pie derecho y el dedo gordo se le amorató. Dos años después, durante la gira europea del álbum “Exodus” (1977), Bob estaba en París jugando otro picado cuando sufrió un pequeño accidente, otra vez en el dedo gordo del pie derecho:
“Comencé a sentir dolor en el pie y me extrañé de que el dolor no se vaya. Hice un gol y deje la cancha. Cuando me saqué las zapatillas vi que había perdido una uña”. La vieja herida se volvió a abrir; sin embargo, no le dio la mínima importancia y se negó a cancelar la gira por un simple dedo del pie.

Como la lesión no quedó curada, el 7 de julio de 1977 por fin Bob Marley se convenció de que era importante que un médico mire el problemático dedo. En Londres, le diagnosticaron un melanoma y le recomendaron amputar el dedo del pie, cosa no le gustó nada: “No pueden cortarme el dedo, ¿sabés? Tengo que hacer algo realmente malo para que me corten el dedo. Sería como si… hicieras algo malo y te pegaran y tuvieras que perder un dedo entero”. ¿Cómo iba a permitir que alguien alterara el cuerpo que Jah le había otorgado? Su filosofía rastafari no se lo permitía y eso quedaba patente en el libro “Levítico” 21:5: “No se rapará la cabeza, ni se cortará los bordes de la barba, ni se hará incisiones en su cuerpo”. Así que, un mes después y tras cancelar la gira de “Exodus”, el doctor William Bacon, en el Hospital Cedars of Lebanon de Miami (Florida), llevó a cabo una alternativa a la amputación realizando un injerto de piel en el dedo para salir del paso.
El siguiente susto que se llevó el cantante tuvo lugar en septiembre de 1980. Bob Marley estaba corriendo junto con su compañero Danny Sims y el futbolista Alan “Skill” Cole por Central Park cuando, de repente, su cuello se puso rígido, no pudo hablar, y se desplomó. Le trasladaron al médico en secreto y un examen determinó que el cáncer se le había extendido mediante metástasis a los pulmones y al estómago y se le había formado un tumor en el cerebro, que fue el causante del colapso. Se le dieron pocas semanas de vida, pero con lo que le quedaba, dio un último concierto el 23 de septiembre en el teatro Stanley de Pittsburgh (Pensilvania).

El siguiente susto que se llevó el cantante tuvo lugar en septiembre de 1980. Bob Marley estaba corriendo junto con su compañero Danny Sims y el futbolista Alan “Skill” Cole por Central Park cuando, de repente, su cuello se puso rígido, no pudo hablar, y se desplomó. Le trasladaron al médico en secreto y un examen determinó que el cáncer se le había extendido mediante metástasis a los pulmones y al estómago y se le había formado un tumor en el cerebro, que fue el causante del colapso. A Marley se le dieron pocas semanas de vida, pero aún así, al siempre comprometido líder de los Wailers le quedaron fuerzas para ofrecer un último concierto el 23 de septiembre en el teatro Stanley de Pittsburgh (Pensilvania).
Bob Marley fue ingresado en el Memorial Sloan-Kettering Center de Nueva York, donde se sometió a un tratamiento de radioterapia. El cáncer se estaba expandiendo por todo el cuerpo. Desanimado y desmoralizado, estuvo vagando por diferentes hospitales de Miami y México hasta que en noviembre de 1980 se trasladó a un centro de Rottach-Ergern, en Baviera (Alemania), para ser atendido por el polémico doctor Josef Issels. El médico alemán, de setenta y dos años y con pasado nazi, tenía un método alternativo basado en remedios naturales, ejercicio y trasfusiones de sangre. Logró que aguantara con vida otros seis meses más, pero ante la ineficacia del método, Bob Marley abandonó Alemania rumbo a Jamaica para morir en su tierra natal. Pero no le dio tiempo. El cáncer venció la batalla y Marley falleció el 11 de mayo de 1981 en el Hospital Cedars of Lebanon en Miami a los treinta y seis años.

Y las historias empezaban a rodar, y los mitos sobre su muerte comenzaron a florecer. La leyenda urbana que más se puede asemejar con lo que le sucedió es la que dice que su fallecimiento fue motivado por una lesión durante un partido de fútbol. Sin embargo, esta lesión, en lugar de ser la causante, fue el síntoma del cáncer.
Existe una teoría conspirativa, aplicada a muchos otros artistas, según la cual fue la CIA la encargada de acabar con la vida del líder de los Wailers. La CIA veía una amenaza en las ideas revolucionaras que el músico predicaba y debía silenciarlo. Para ello recurrió a diversas fórmulas, como pudo ser el envenenamiento. En un artículo de febrero de 2002, la revista “High Times” publicó un reportaje titulado “Chanting Down Babylon: The CIA & The Death of Bob Marley”, en el que revelaban que en 1976, Carl Colby, hijo del antiguo director de la CIA, William Colby, le regaló un par de botas a Marley y que cuando se las puso se pinchó el pie, porque en el interior había pegado un trozo de alambre de cobre. La revista se planteaba si el alambre había sido tratado químicamente con sustancias cancerígenas.
La CIA también pudo estar detrás del intento de asesinato que sufrió la noche del 3 de diciembre de 1976. Media docena de chicos malos asaltaron la casa de Marley y tiraron tiros para todos lados. Bob recibió un disparo de una bala que le atravesó el pecho, por debajo del corazón, y se le incrustó en el codo izquierdo; su mujer, Rita, sufrió un disparo en la cabeza; y la peor parte se la llevó el manager, Don Taylor, después de recibir cinco balazos, ya que estaba justo delante del cantante. Afortunadamente, nadie murió.

Nunca quedó del todo claro, pero con este atentado se pretendía que Bob Marley no actuara en el concierto “Smile Jamaica”. Además, ya antes había recibido amenazas. Se trataba de un concierto gratuito en el Parque de los Héroes Nacionales de Kingston organizado por el Ministerio de Cultura jamaicano y el primer ministro Michael Manley, líder del PNP (Partido Nacional Popular). Se pretendía que fuera un acto pacifista y Marley dejó claro que no quería que el evento fuera un acto político: “No me interesa la política. Es un negocio del demonio”. Pero Michael Manley aprovechó para anunciar que las elecciones iban a ser once días después del concierto. Inmediatamente, el músico fue acusado de colaborar con el PNP. Se sospechó que los buenos muchachos que lo atacaron dos días antes del show podían estar relacionados con el partido rival, el JLP (Partido Laborista de Jamaica), y que además trabajaban para la CIA. Durante la actuación en el “Smile Jamaica”, el 5 de diciembre de 1976, Bob Marley se levantó la camisa y le mostró al público sus heridas. El día 16, Manley arrasó en las elecciones.
Dejando de lado la política, existe otro mito extendido que relaciona la muerte del músico con su habitual consumo de marihuana. Todavía es bastante común que se asocie el fin de Marley con una sobredosis de marihuana, una teoría incomprobable teniendo en cuenta que no existe hasta hoy ningún caso de sobredosis por fumar porro. Más exagerado todavía, también se piensa que murió debido a que sus porros estaban armados con papel de diario (¿?) y la tinta lo hizo pelota. Esta teoría es absurda, pero más absurda todavía es la leyenda urbana que asegura que cuando Bob Marley murió, se encontraron infinidad de distintas especies de piojos en su pelo. Aparte de ser un chiste malo y obvio, ni siquiera pudo ser posible ya que el hombre perdió sus legendarias rastas como consecuencia del tratamiento contra el cáncer.
Y para terminar un fragmento de ‘Rasta Man Chant’, una canción del álbum “Burnin’” (1973): “Una mañana brillante, cuando mi trabajo haya concluido / volaré de vuelta a casa”. Bob Marley murió el 11 de mayo de 1981.