
Anoche se presentó en el Gran Rex el compositor japonés Ryuichi Sakamoto junto al alemán Alva Noto, en el marco de su gira S Tour. Dio un concierto de una hora, quizás para pocos, con un sonido puntilloso en la interacción entre su piano y el sintetizador de Noto que lo procesaba en tiempo real.
En un escenario despojado sólo la pantalla de led oficiaba de escenografía. Acompañadas por la puesta de luces, las visuales también sonaban. Eran una nota más en consonancia con las auditivas.
Por eso hoy vamos a hacer una lista oriental. Podemos hablar de Japanese Rock, las adaptaciones locales del rock que recibían del exterior, y su ramificación, el Visual Kei.

Podemos hablar también de su cultura ancestral, repleta de emperadores y ceremonias guerreras. También podemos mencionar el té, el arroz y las flores Ikebana. Y, por qué no, de Godzilla.

Si hablamos de Japón, cómo no hablar de Hi Ku, forma de poesía tradicional de ese país, pequeños poemas de tres versos. Toda la escritura japonesa se vuelve muy particular para nosotros debido a su forma ideogramática tan distinta a la nuestra. Aunque Japón tiene varios sistemas de escritura, uno de los cuales es silabario.
Sumamos a nuestra lista el animé, el Kung Fu, las tragedias de Hiroshima y Nagasaki y el terremoto de 2011 que desencadenó una crisis nulear.