Hace un año el rapero celebró su regreso con “Relapse”, tras una interrupción de un lustro debido a su adicción a los somníferos y tranquilizantes. Luego siguieron dos Grammys, y su nuevo disco sale a la venta mañana en todo el mundo. Su séptimo álbum de estudio, “Recovery”, es un retorno a las sentencias firmes, no aptas para todos los públicos. Eminem de 37 años afirma que llegó a ingerir diariamente entre 10 y 20 pastillas. También tomaba metadona, un narcótico para el tratamiento de la dependencia a la heroína, y en una ocasión casi llega a la sobredosis.
Eminem, cuyo nombre artístico deriva de M&M -las iniciales de su nombre de pila, Marshall Bruce Mathers III-, fue el artista con más éxito de la pasada década, con más de 80 millones de discos vendidos pese al notable aumento de las descargas ilegales.
En realidad, no estaba previsto que el rapero sacara nuevo disco. El cantante y su colega Dr. Dee habían producido temas suficientes para “Relapse”, que daban para dos álbumes. Pero en lugar de eso, poco antes de Navidades salió a la venta “Relapse: Refill”, una nueva edición del álbum-regreso que incluía siete canciones nuevas.
Los 17 temas de “Recovery” contienen claramente más parte cantada que los de su disco anterior, y también llaman la atención los préstamos de anteriores hits para los estribillos, como “What Is Love”, de Haddaway, en “No Love”; “Changes”, de Black Sabbath, en “Going Through Changes”, y “Drive”, de R.E.M., en “Space Bound”. El single “Not Afraid”, en el que confiesa sus miedos como en una huida de su lado oscuro, se colocó de súbito en el número uno de las listas de éxitos. Para su tema “Won’t Back Down” fichó a los raperos sureños Lil Wayne, Rihanna y Pink.