El nuevo documental de Michael Moore

Algunos lo critican por sensacionalista, otros por manipulador, otros por simplista, pero lo cierto es que Michael Moore parece haberse convertido en el radiólogo más humano de su país: la violencia en Bowling for Columbine, la mentira política en Fahrenheit 9/11, el desamparo estatal en Sicko. Tras la explosión de la burbuja inmobiliaria y el crac del sistema financiero, estrena Capitalismo: una historia de amor, un documental que retoma lo mejor de su obra y vuelve al escenario de su primer documental.

Desde el estreno de su primera película, Roger & Me, en 1989, Michael Moore se convirtió en un referente indudable dentro de la industria del cine, incluso se lo metió en el prime time  en la tele norteamericana con The Awful Truth.

Pero que pasó con Michael Moore? Bowling for Columbine (2002), éxito comercial tremendo, totalmente desusado para un cine que podríamos llamar “documental”, y pasó lo que suele pasar con este tipo de personajes, así, polémicos. Gente que lo odia y gente que lo banca.

Vamos, a Michael Moore se lo quiere o se lo detesta

Algunos lo consideran un activista decidido, valiente e incluso uno de los pocos representantes del periodismo independiente dentro de los Estados Unidos, capaz de llegar a grandes segmentos de la población.

Muchos críticos o colegas directamente le dicen payaso egocéntrico capaz de distorsionar la verdad sólo para mantener el discurso activista, pero hay otro grupo, más sofisticado que lo acusa de ingenuidad ideológica y voluntarismo político.

En un tramo del documental se lo ve con su padre. No están en una casa. Caminan por un descampado, los dos con sus gorras de béisbol. Michael alto y gordo. El señor Moore, bajo y flaco, con cierta pena en la mirada cuando señala que en el descampado estaba la fábrica de bujías donde trabajaba. La planta vendía sus autopartes a General Motors, corazón económico de los Estados Unidos en los ‘50 y los ‘60.

El tema es la pérdida de aquellos Estados Unidos del Moore niño. Como dice un desempleado de la General Motors , “antes con un empleo en GM era posible sostener una familia, incluyendo cuatro semanas de vacaciones y una visita a Nueva York verano por medio”. Y además, “mi mamá no necesitaba trabajar”.

“Un día los ricos escucharon que se acercaba algo, y por una vez no era otro Martini Seco sino el condenado norteamericano”, se lee cuando aparece Barack Obama en campaña. Quienes extrañen al Moore que molesta para ser molestado y hace periodismo de esa situación, lo tendrán. El gordo Michael se sube a un camión de caudales y recorre Goldman Sachs y AIG, las primeras firmas quebradas del 2008 tras la bancarrota de Lehman Brothers. Con una bolsa, solo pide que devuelvan el dinero, que él lo llevará al Tesoro porque es de todos los ciudadanos.

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Escrito por play el 16/06/2010